Tiene capacidad de sobra. Lo que necesita es una forma de aprender hecha para él, para que gane confianza en sí mismo y aprenda a trabajar solo.
Porque las matemáticas son mucho más que hacer ejercicios: son entender, razonar y descubrir.
Durante años se ha pensado que las mates se afianzan repitiendo ejercicios. Hoy sabemos que un buen refuerzo es otra cosa.
Imagina un vaso debajo del grifo: cuando tapamos sus agujeros, por fin se llena. Así lo hacemos, con un proyecto individual en tres fases.
Encontramos dónde están los agujeros y creamos un vínculo de confianza. Esa relación es la base de todo aprendizaje. Empieza a conectar con las matemáticas y a verles el sentido.
Construimos bases sólidas con reflexión y motivación: que entienda lo que hace. Lo que se entiende se queda y perdura en el tiempo.
Hace las cosas solo porque ya tiene herramientas y recursos propios. En clase, en casa y en el examen.
Y a lo largo del programa trabajamos las funciones ejecutivas que le sirven para estudiar:
Tan cerca que cada alumno recibe la atención que necesita.
Fui la niña que pensaba que no servía para las mates. Y fui también la profe que creía que, para tapar los agujeros, hacían falta más ejercicios, más horas y más fichas. La práctica me enseñó otro camino: construí este método a base de observar mucho a mis alumnos, apoyándome en la neurociencia y la neuroeducación.
Allí fui maestra durante unos meses y lo vi muy claro: en una clase hay 25 cabezas y cada una aprende a su manera. Con pocos recursos, muchos niños se quedaban fuera, no porque no quisieran, sino porque no podían. Por ellos existe este método.
España está entre los países de la OCDE donde más alumnos sienten ansiedad ante las matemáticas, casi la mitad según PISA 2022. Superar esa barrera me hizo creer en mí, no solo en matemáticas, sino en todo lo demás. Eso es lo que queremos para cada niño.
Hoy somos un equipo de maestras especialistas en Pedagogía Terapéutica que trabajamos con el mismo método. Entendemos cómo aprende un niño con TDAH, y sabemos que antes que los números va la confianza.
Unas 2 horas a la semana. Sabemos que el día a día de las familias va a mil, y por eso el programa está pensado para encajar en vuestra rutina. Para nosotras el compromiso familiar es clave: cuando tu hijo dedica ese tiempo de forma constante, los avances llegan y se mantienen.
Sí. A tu hijo no le falta capacidad: necesita otra forma de aprender. Empezamos por su confianza y por construir unas bases sólidas, a su ritmo. Así es como los niños que llegan bloqueados empiezan a intentarlo, a preguntar y a disfrutar de las mates.
No repasamos deberes ni preparamos el examen del viernes. Construimos las bases y la autonomía para que tu hijo pueda hacerlo solo. Somos maestras de Pedagogía Terapéutica y cada clase está pensada para su forma de atender, con pausas, temporizadores y técnicas para gestionar la impulsividad.
No. Acompañamos a niños con dificultades de atención y aprendizaje, tengan diagnóstico o no. Lo importante es conocer a tu hijo y saber cómo aprende mejor.
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